
Lance Armstrong, anunció su intención de regresar al ciclismo profesional y tratar de ganar su octavo Tour de Francia, reconoce que no le gusta “perder a nada”, y considera que la edad no tiene por qué ser un factor determinante en el deporte.
El estadounidense, que la próxima semana (el 18 de septiembre) cumplirá 37 años afrontaría la ronda gala casi con 38 años, pero, en una extensa entrevista concedida a la revista ‘Vanity Fair’, en la que reconoce que su espalda ya no le responde como antes, desvela sus ganas de volver a demostrar que puede estar entre los grandes y, de paso, limpiar su nombre de las sospechas que sobre él han existido en Francia.
Armstrong se someterá a todas las pruebas necesarias y destaca que el tema del dinero es lo que menos le preocupa. “Todo el mundo tiene un equipo, pero yo estoy corriendo gratis, sin salario, sin bonus, no necesito el dinero”, afirma.

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